Ene
28
2009

Cuaderno del Viaje de Robert Andersen Stuart al Tiempo de Los Iberos. (II)

Segunda parte del artículo de

Robert Andersen Stuart

DESCRIPCIóN DE LA RUTA QUE  HE REALIZADO EN 2007.

Ciudades visitadas: Porcuna, Baena, Almedinilla, Jaén, Huelma, Peal de Becerro, Quesada, Cazorla, Santo Tomé, Ibros, Linares, Castellar y Santa Elena.

En un principio, como llegué a Sevilla procedente de Madrid en el tren de alta velocidad, y de ahí a Córdoba por ser dos ciudades que quería visitar, es por lo que el viaje lo comencé por el lugar más próximo, que fue Porcuna, en sí fin de la ruta diseñada y no el  principio (pido perdón si en algo he trocado el proyecto diseñado).

Pero ahora les puedo decir que me alegro, puesto que ya verán como mi viaje luego fue recomponiéndose y haciéndose mágico por muchos motivos. Y no sólo porque creo que la secuencia temporal debe comenzar en Porcuna, resumen de todo el recorrido histórico y una de las piedras clave del viaje, sino porque comenzando en el S. VII a.n.e. avanzamos mejor conceptualmente y más ordenados en el tiempo desde lo más antiguo a lo más moderno.

Agradezco cuantas indicaciones me hicieron en Porcuna porque me sirvieron de mucho en cada punto o parada en lo respectivo a personas de contacto, acceso a lugares, etc.

También es importante como me aconsejaron, dedicar también viajes a escenarios cercanos irrepetibles de la ruta, donde el viajero encuentra el suficiente espacio personal y descanso para desconectar del tiempo humano y hacerlo moldeable a sí mismo, es decir crear un absoluto, donde viajero y viaje se unen y complementan. En mi caso como verán  han sido Baena, Almedinilla, Quesada, Übeda e Ibros.

En la primera parada de mi viaje que es Porcuna, me ayudó mucho para comprender el territorio el asomarme a la Torre de Boabdil (una de las sedes del Museo). Desde allí se entiende la posición estratégica en la campiña del Oppidum de Ipolca y su relación con las rutas antiguas. Se visualiza muy bien la geografía del viaje que se pretende hacer.

Como pasé tres días en Porcuna, uno de ellos lo dediqué como me indicaron a visitar el Museo de Baena y el Yacimiento de Torreparedones y a acercarme a Almedinilla, con su espléndido museo y sus yacimientos, tan importantes -ahora lo sé- en esta ruta para entender la interdependencia y conexiones en la antigüedad de unos oppida con otros y los territorios sobre los cuales ejercían su poder.

Mi cuarto día
, de Porcuna llegué a Jaén y me fui directamente a su Museo Provincial, a la sala de Cerrillo Blanco de Porcuna y luego a la estupenda puesta en escena del Mito Heroico del Pajarillo de Huelma, y a la copia de la Cámara Sepulcral de Toya. Es aquí donde, con estos tres elementos tomé verdadera conciencia de la importancia de cada sitio reflejado en esta ruta. Verdaderamente, cuando se realice el nuevo Museo de la Cultura Ibera,  cuyo solar visité, Jaén tendrá un referente internacional como ciudad pero también como territorio articulado a través de esta ruta, sus yacimientos y museos. Los Iberos del Museo de Jaén serán conocidos y apreciados lo mismo que los Etruscos  del Museo de Roma.

Antes de ir a Puente Tablas me pasé por el Centro Andaluz de Arqueología Ibera en la Universidad de Jaén, pero no pude contactar con su Director por encontrarse de viaje. Su equipamiento, sus despachos, su laboratorio, su personal amable y entusiasmado me corroboró  la seriedad de su empeño por el estudio y, sobre todo por la difusión científica de la ruta. Tampoco por razones de tiempo me pasé por Diputación, que lidera el proyecto, ya que fue la que encargó  la ruta al Centro Andaluz  de Arqueología. Y del mismo modo no llamé a Pilar Palazón Presidenta de la Asociación de Amigos de los Iberos, tan crucial, pieza indispensable a nivel social del futuro que parece esperar a todo esto.

La siguiente parada, muy próxima de Jaén, a unos 20 minutos (47 km), es Huelma, anclada en uno de los extremos de la Sierra de Mágina, cuyo paisaje monumental y estratégico nos habla del importante papel, como paso obligado desde la actual provincia de Granada hacia el Oeste. De ahí la razón de ser del Santuario Heroico del Pajarillo (s. IV a.n.e.) donde el Principe de Iltiraka, construye un monumento en el nacimiento del río que recorre del sur al norte el territorio que domina, y lo hace representando a un héroe que salva de las fauces de un lobo a otro héroe niño.

Por la tarde me esperaba Peal de Becerro, con visitas a Quesada y a Santo Tomé.

En Peal mi emoción contenida, sobre aquella misma tierra sagrada del oppidum de Tugia, donde su Príncipe construyó en Toya (qué bello nombre tan parecido a mi amada “Troya” de Homero)  para sí y su familia una Cámara Sepulcral en piedra, soterrada bajo tierra y cubierta con túmulo.  Y el hipogeo cercano  de Hornos de Ceal, completando esta visión con el fondo del Oppidum de Tugia a lo largo del rio Guadiana Menor, aquel verdadero Valle de la Muerte.

Y luego en Santo Tomé ese escenario mítico en pleno Cerro de las Albahacas, la Batalla de Baecula donde el Rey Culchas en el 197 a.n. e. se subleva contra Helvio.

Y qué mejor que dormir en Quesada, cerca de esos  cuadros luminosos y blandos y cubistas de Rafael Zabaleta en su museo monográfico, y despertarse al día siguiente, mi quinto día y llegar a Cazorla y subir a su museo de Artes y Costumbres Populares, en el Castillo de la Yedra, para luego reconducir nuestro camino iniciático buscando Linares, no sin antes comer en Ubeda, con tiempo también de buscar en Ibros un café y unas murallas ciclópeas íberas.

Por la tarde Linares nos recibió y su Museo Monográfico de Cástulo, sus salas, su biblioteca, la amabilidad de su Directora. Allí la noche se nos hizo visitando sus calles, preparando el cercano viaje al manecer al Yacimiento de Cástulo, (sexto día) acompañado por guías voluntarios de la Asociación de Amigos y personal técnico.

Cástulo es un enorme yacimiento y muy complejo, donde el caminante va descubriendo las distintas partes y zonas excavadas, la mirada elevada del Oppidum, su río a los pies, hondo, el largo recorrido histórico del asentamiento, lugar de incluso un concilio.  Abandono el lugar pensando en la belleza de Himilce, princesa íbera nacida aquí, que enamoró a Aníbal, general cartaginés de la 2ª Guerra Púnica, que con esto se emparentó con la sangre de unos de los oppida más importantes.

Hay un camino  histórico llamado de Aníbal que va de Cástulo a Játiva y que pasa por otra de las paradas en esta ruta: Castellar.  Aquí visitamos su Museo Ïbero en un torreón medieval, donde podemos ver una importante colección de exvotos en bronce, procedente del Santuario (próximo) de Altos del Sotillo, donde la naturaleza imponente nos hace pequeños, nos convierte en seres vacilantes dispuestos a creer en el más allá.

Mi séptimo día y último, camino de nuevo hacia Madrid, me llevó a Santa Elena, donde en coche toda esa barrera natural imponente de Despeñaperros frena al viajero definitivamente. En el Santuario de Collado de los Jardines la medida se pierde, uno ingresa en el final de un viaje mental, interior, donde la religiosidad íbera se manifiesta, ya al borde de su romanización definitiva.

Y uno mira con melancolía todas estas últimas etapas de mi viaje, porque de aquí arrancan las fuentes-el nacimiento- del mítico río Tartesos: los ríos Giadalimar, Guadalmena, Guadalén y Guarrizas. Aquí  llega Heracles ( o Hércules en sus trabajos) y mata al Rey Gerión. Por tanto del siglo II a.n.e. me remonto de nuevo y subo por el VII y vuelo casi mil años atrás, donde la historia y la mitología se funden en un relato, un espacio-camino que no agota ninguna vía hacia la magia.

Este es pues un resumen muy corto de este viaje. Creo que, una vez publicadas las guías oficiales, cada cual puede hacerlo como quiera.

Escrito por Museo de Porcuna --- b) Artículos, f) Colaboraciones | Etiquetado: , ,

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